Lo que aprendes a no decir
Sobre los comentarios bienintencionados que no ayudan.
Cuando contás el diagnóstico, te llegan frases con buena intención y mal calibre:
- “Al menos no es cáncer.”
- “Pero estás bien, ¿no?”
- “No te preocupes, no se nota.”
- “Mucha gente lo tiene, no es para tanto.”
Todas son intentos de consolar. Ninguna escucha lo que estás sintiendo en ese momento.
Lo útil que se puede ofrecer no es minimizar: es estar. “Te escucho. ¿Qué necesitas?”. Es corto y vale más que cualquier minimización bienintencionada.